martes, 24 de enero de 2012

Rumbo al sur

"Un día decidí partir. Me invadió una inmensa sensación de culpa.
Ni bien traspuse la puerta sopló un huracán de liberación.
Llegó a mí con tanta violencia que todo llevó, hasta los recuerdos".
Miguel Cabrera


“Siempre tienes que estar lista para tener tu mochila preparada en cinco minutos. Te va a pasar, de repente te avisan y tienes que salir corriendo”. No imaginé que este consejo mochilero (de tantos que recibí durante los interrogatorios previaje) iba a ser tan tan acertado. Tan acertado como que así empezó todo…

miércoles, 11 de enero de 2012

60 litros...

60 litros... 60 litros... 60 litros... es lo único que mi cabeza puede repetir mientras miro la pila de cosas por clasificar. La estoy convirtiendo en dos montocitos: lo que SEGURO no voy a llevar y lo que, quizá, si los 60 litros me lo permiten, podría llevar.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Las calaveras de los Soldados

¿¡Así que fuiste tú!?”, me preguntó con fingido disgusto mi ahora buen amigo Peter. Ahora pasábamos largas horas charlando, a veces hasta altas horas de la madrugada, compartíamos el humor y las cervezas, y yo había llegado a la conclusión de que todo lo que tenía de feo lo tenía de divertido. Suele ser una ley universal, pero lo que no imaginaba es que la fealdad y la gracia eran directamente proporcionales…

sábado, 13 de agosto de 2011

El fantasma del museo

Hace poco disfruté de un viaje de fin de semana a la ciudad de La Plata. No voy a escribir sobre lo que cualquiera puede encontrar fácilmente en Internet: que si la planificación, que si las avenidas cada seis calles, que si las plazas, que si las diagonales… La Plata es ideal para aquellas personas que, como yo, tienen un pésimo sentido de la orientación y son capaces de perderse incluso en Pukekura que, según dicen, es el pueblo más pequeño del mundo con tan solo dos habitantes: el alcalde y la alcaldesa. Pero volviendo a La Plata, con su perfecto plano totalmente cuadriculado, con sus calles numeradas (en que la 5 es calle y no avenida), debo confesar que incluso allí fui capaz de perderme, aunque solo fuera por un un momento.